Iris Raga
Consulta de Psicología

Trastornos relacionados con traumas 

 

 La palabra trauma viene del griego y significa "herida". Un acontecimiento traumático es, por tanto, un hecho que provoca una herida en mi sentido del bienestar y en el concepto que tengo sobre mí mimo y/o sobre el mundo. 

 Uno de los síntomas de haber sufrido un trauma es tener creencias (que nos pueden parecer más o menos irracionales) del tipo: "Hay algo malo en mi; soy incapaz; el mundo es un lugar peligroso; no soy querible"; etc.

  A nivel global podemos distinguir dos tipos de traumas:

  1. Los relacionados con acontecimientos únicos (como haber sufrido un accidente, un atraco, un secuestro, un terremoto...), que suelen conyevar un diagnóstico de Trastorno de estrés postraumático (TEP).
  2. Aquellos relacionados con las relaciones con los más cercanos en la infancia, los vinculos y el apego (haber sido testigo de peleas en el hogar familiar, malos tratos, negligencia, etc). Pueden derivar en diferentes tipos de diagnósticos según la historia de la persona, factores biológicos y la gravedad y variedad del trauma sufrido, como, por ejemplo, trastornos de personalidad, de ansiedad o trastornos alimentarios. Pueden ser "traumas ocultos" puesto que para la persona no son evidentes, ya que provienen de relaciones familiares aparantemente normales, pero en las que ha faltado ser cubierta alguna necesidad básica psicológica y emocional, como en los casos en los que hay historia de hijos con roles de cuidadores o confidentes de los padres, entre otras situaciones.

 En general, hablar de trauma es hablar también de disociación. Esta surge como un mecanismo defensivo frente al trauma. Las defensas disociativas ayudan a las personas a alejarse del trauma en el momento en el que se produce, pero también retrasan la elaboración necesaria para ubicar el trauma en perspectiva en su vida. El contenido con la memoria traumática coexiste en estados de conciencia paralelos, más o menos estructurados según la gravedad del trauma. Esto implica que, en ocasiones, la persona puede llegar a no recordar conscientemente el acontecimiento en cuestión o hacerlo sin emoción alguna. También es síntoma disociativo la sensación de falta de unicidad en los pensamientos o emociones y la sensación de confusión a cerca de quién es, de su identidad.